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No es exajerado admitir que los límites y las percepciones de la edad en el estilo y en la moda están cada vez más borrosas.

El otro día fui de compras con mi madre, que tiene unos 50 años. Antes, si yo me pasaba por Zara, Pull&Bear, Mango, Stradivarius o H&M, no podíamos volver a casa sin pasar por El Corte Inglés. Sin embargo, ahora es ella la que no quiere salir de Zara. ¿Y por qué no te pruebas este vestido? Sino te lo llevas tú, me lo llevo yo, ¡es monísimo!, comenta mientras camina hacia los probadores… Y, después, se lo compra.

Carole Middleton, de 57 años, casi tres décadas mayor que su hija Pippa, de 28 años de edad, está entre el top 20 de las mejor vestidas en una encuesta dada da conocer por Vogue.com estilo.

Tampoco es extraño. Ahora el mercado está repleto de marcas nuevas, existe mayor variedad y, mientras las marcas de moda rápida suevizen los trazos más agresivos de Versace, ir de compras se convierte en un verdadero placer. Pero, ¿para quién?

Mientras los jóvenes nos preocupamos en buscar un trabajo y tener cierta estabilidad, son nuestras madres las que más disfrutan de la moda. Al fin y al cabo, el buen estado es esencial para una mujer, para su autoestima, lo que acaba influyendo en cómo la perciben los demás. Ellas disponen de tiempo, de estabilidad y de dinero.

Cada vez veo más tiendas con el sobrenombre de “moda joven” que abren y cierran la cabo de unos cinco meses. No saben mimar a sus verdaderas clientas: a las que todo les queda estupendo y, lo más importante, quienes pueden pagarlo. No nos extrañemos en ver en unos años más tallas 46 y algunas 48 en firmas de moda rápida. Ni a jóvenes de 50 en sus catálogos, a las que piezas como éstas les quedaría de 10!

Americana 39,95 €, H&M

Americana 39,95 €, H&M

Falda 25,95 €, Zara

Irene T.

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